La remodelación del Palacio de Gobierno, incluyendo los pisos de mármol, así como la restauración de fachadas de edificios particulares adyacentes, entre ellos la catedral, se quedó en un costo de 60 millones de pesos, porque cuando rebasó esa cifra el gobierno mejor reservó la información de lo gastado.
La Federación aportó 45.4 millones de pesos, en una adjudicación directa otorgada fast track en 48 horas, para la realización, en abril pasado, en Veracruz del Circuito Nacional de Festivales por la Paz, con la presentación del DJ Martin Garrix, con asistencia, dice el gobierno, de cien mil personas, aunque la realidad establece que en la Macroplaza porteña solo cabe un tercio de esa cifra.
Y está lo gastado —sin saberse con precisión cuánto— en el Festival del Mar, en el Festival de la Salsa y en el Festival del Bolero y Jazz, entre otros.
No es que su realización sea mala, divierten y generan recursos en su entorno, pero si para el principal hospital del Gobierno del Estado no hay dinero para la compra de medicinas básicas, gasas, catéteres, batas, componer equipos, etcétera, etcétera, etcétera, y la comida ha sido racionada para pacientes y personal médico, pues entonces es tiempo de restringir el gasto en las fiestas para destinarlo a un campo prioritario, como es la salud del pueblo.
Desde hace meses hemos expuesto la falta de medicamentos y equipo elemental en el Centro de Alta Especialidad (CAE, antes CEM) de Xalapa, cuestión que una y otra vez ha negado el delegado del IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor, quien tiene la costumbre de fotografiarse en almacenes, al lado de cajas, para asegurar que hay medicamentos suficientes para abastecer a centros de salud, clínicas y hospitales.
Sin embargo, este fin de semana, lo que de manera verbal advertían médicos, enfermos y familiares de pacientes estalló y se hizo público en Xalapa, al exhibirse en el CAE un listado —colocado por el personal— de las medicinas y equipo con los que no cuentan y que debe ser aportado, de manera voluntaria, por las familias de los enfermos para que estos puedan recibir atención.
En el listado aparecen recolectores de muestras para cultivos, equipo para aspirar secreciones en intubados, nebulizadores, filtros virales, mascarillas, glucómetros y sus tiras reactivas, termómetros, gasas, guantes, compresas, batas desechables, válvulas para alimentación, electrodos para monitores y hasta hojas blancas y tóner, pues también son necesarias las anotaciones para los expedientes y demás trámites administrativos y no cuentan con el material indispensable.
Es una “emergencia en salud”, advierte el personal del Centro de Alta Especialidad, que en los últimos meses ha visto cómo escasea lo anotado, así como otros equipos y artículos, de ahí que las operaciones —ya van mil pospuestas, asegura el exregidor xalapeño Miguel Ángel Macías Parra— se pospongan una y otra vez y se hayan presentado situaciones de enfermedades en el área de pediatría y entre el personal.
De palabra ya ha sido resuelto este problema en varias ocasiones. ¿Ahora sí se hará algo efectivo para darle solución o el pueblo tendrá que pagar lo que necesite en gasas, antiinflamatorios y otra larga lista de artículos y medicamentos, así como en platos, vasos, cucharitas y comidas cuando vaya al CAE y a otros hospitales públicos?
