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jueves, 18 de junio de 2026

Una CEAPP renovada

 Sin tacto


 




 


Por Sergio González Levet


 


Los padres del niño inquieto que se rehúsa a dormir se acercan a él y le hacen un ofrecimiento de la manera más capciosa del mundo:


     —¿Quién quieres que te lleve a tu cama, hijo? ¿Tu papá o tu mamá?


     El planteamiento reciente hecho con respecto a la Comisión Estatal de Atención y Protección de Periodistas de si debe continuar o desaparecer, peca de alguna manera de la misma ambigüedad que la ventajosa pregunta hecha por los astutos padres del travieso.


     El dilema presentado ofrece solamente dos aristas y en ambas sale perdiendo el interés mayor del gremio de los reporteros de Veracruz. ¿Nos queda acaso solamente la disyuntiva de que la Comisión creada por Gina Domínguez en el sexenio de Javier Duarte sea borrada del mapa por su inoperancia estructural?


     ¿O que siga como está sin que tenga las condiciones para cumplir cabalmente su función de apoyar decididamente a quienes ejercemos una profesión considerada la más peligrosa del país en este momento y la peor pagada profesionalmente?


     Así, quienes se inclinan porque todo siga igual o los que votan por terminar con los días de la CEAPP cometen un grave error de omisión. Es crucial un organismo protector para los comunicadores en el estado, que cotidianamente arriesgan por mendrugos la vida, el patrimonio y hasta el bienestar de sus familias.


     Todos los demás piensan que estamos locos porque nos empecinamos en nuestro afán de comunicar de la mejor manera posible lo que pasa en la sociedad. No saben que es una vocación, una suerte de adicción virtuosa, una necesidad imperiosa la que surge en las entrañas de quienes sintieron brincar su alma la primera vez que vieron su nombre escrito con letras de molde en un medio de comunicación masiva, y supieron que no iban a dejar de ser periodistas toda la vida y con toda el alma.


     Pero la Comisión que atiende y protege a los comunicadores no puede dejar de existir; sería un pecado mortal dejar en la absoluta indefensión a la parte más amenazada de la sociedad.


     Sería bueno que 12 o veinte o 500 reporteros se juntaran para proponer la mejor manera de mejorar a la CEAPP, de hacerla más eficiente, más oportuna, más interventora.


     Podría por ejemplo añadírsele un buen paquete de atribuciones y recursos para que pueda garantizar servicios de salud, seguros de vida, mejores condiciones laborales, vivienda y educación para sus familias, cursos de capacitación de alta calidad, reconocimiento a su libertad de expresarse públicamente, acercamiento con las fuentes de información que emanan del poder público, del privado, del social. Y así muchísimas cosas más.


     ¿Desaparecer la CEAPP o dejarla como está ahora?


     ¡No!


     Hay que mejorarla sustancialmente y en ello los arriesgados periodistas tenemos mucho que decir.


 


sglevet@gmail.com