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jueves, 15 de septiembre de 2022

¿Internet para todos?


¿Cómo van las cosas en Palacio? Despacio… despacio.

Y sí, lento pero seguro, sin prisas pero con pausas, el proyecto de dotar de 

Internet accesible a todos los mexicanos avanza poco a poco, y en las últimas 

semanas ya tuvimos alguna noticia de que se va a aprovechar la infraestructura de 

postes de la Comisión Federal de Electricidad para colocar estaciones que 

posibiliten la señal en toda nuestra geografía nacional.

Si López Obrador consigue sacar adelante esta promesa de campaña estaría 

dando un verdadero campanazo, porque la conectividad universal es un acicate 

incomparable para el desarrollo de cualquier país.

Lo siento por el querido Carlos Slim y su negociazo de Infinitum y de Telcel, que 

le deja muchos miles de millones de pesos al año por el servicio de datos. Lo que 

le quedará a las compañías de Míster Sears y otras similares va a ser que 

ofrezcan productos especializados de Internet, como ya lo hacen varias empresas 

mexicanas exitosas, como Sitwifi, que está asociada por la poderosa Google.

Hay que notar que en el asunto del Internet hay dos modalidades: el fijo y el 

móvil, es decir, la Banda Ancha Fija (BAF) y la Banda Ancha Móvil (BAM). Para el 

caso de Slim, la primera la ofrece a través de Infinitum y la segunda mediante los 

celulares de Telcel. Ambos servicios resultan carísimos para los mexicanos, que 

terminan pagando cantidades mucho mayores que en el resto del mundo.

Por eso en México solamente hay 17% de usuarios BAF, cuando en Japón hay 

34.79% y en Estados Unidos 36.61%.

Y en el caso de la BAM, Japón tiene 190 suscripciones por cada 100 

habitantes; Estados Unidos, 180, y México solamente 85 (aquí debemos tomar en cuenta que una persona puede tener muchas suscripciones y que se contabilizan 

también las de empresas y dependencias públicas).

La buena noticia es que hace 10 años en México solamente había 12.5 

usuarios por cada 100 habitantes y el crecimiento ha sido de más de 500 por 

ciento.

Pero hay dos problemas: uno es que el servicio se concentra en las ciudades y 

dos, que el costo es muy elevado. Algunos gobiernos municipales y estatales, 

universidades públicas y Google han estado haciendo esfuerzos para ofrecer 

Internet gratuito.

Pero falta el gran empujón prometido por AMLO.

Hay un negrito en el arroz, y es que seguramente Manuel Bartlett metió su 

cuchara y ahora resulta que el Internet que dará la CFE no será gratuito, sino “muy 

barato”, lo que impedirá que los más jodidos, que son los que más lo necesitarían, 

lo puedan obtener, a menos que le den, por ejemplo, una tarascada a sus 3,850 

pesos bimestrales.

Y así ni cómo.


sglevet@gmail.com