DE PRIMERA MANO
*Le hacen llegar
documentos de autoridades de otro país
*¿Y las autoridades
de Cancillería y FGR?
*¿Se configura el
nuevo delito de “acecho”?
Por Omar Zúñiga
En noviembre pasado
se documentó en este espacio el calvario que vive Argentina Durán, la
extraordinaria pianista xalapeña, víctima de un hostigamiento que arrancó en
redes sociales y escaló hasta la falsificación de documentos judiciales con
sello y firma apócrifos de una jueza veracruzana.
Lamentablemente,
lejos de detenerse, el acoso ha cruzado una línea que debería encender todas
las alarmas: ahora tocó la puerta de una mujer adulta mayor, ajena por completo
al conflicto, que no tiene más responsabilidad que ser la madre de la artista.
La señora, originaria
y vecina de Xalapa, recibió en su domicilio documentos que pretenden hacerse
pasar por comunicaciones oficiales de la Embajada de Suiza en México,
relacionados —otra vez— con el supuesto incumplimiento en el pago de pensión
alimenticia por parte del esposo de Argentina.
El absurdo, querida,
querido lector, tiene una explicación técnica que conviene exponer con toda
claridad, porque desnuda la mentira de origen: Ecuador no tiene representación
diplomática en México.
Desde abril de
2024, cuando la policía ecuatoriana irrumpió en la embajada mexicana en Quito
para detener al exvicepresidente Jorge Glas, ambos países rompieron relaciones
y, por acuerdo suscrito en Berna, es Suiza quien funge como potencia protectora
de los intereses de Ecuador en territorio mexicano —y de México en Ecuador—,
bajo el marco de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Esa figura
diplomática, conocida como “buenos oficios” o mandato de potencia protectora,
sirve para mantener un nivel mínimo de comunicación institucional entre dos
Estados sin relaciones formales.
No es, ni
remotamente, un mecanismo para tramitar demandas civiles de particulares, mucho
menos para notificar pensiones alimenticias entre exparejas.
Que alguien en
Ecuador —porque desde ahí, según todo indica, proviene el hostigamiento
orquestado por Karol ‘N’, la primera esposa— se atreva a falsificar un
documento atribuyéndoselo a la legación suiza, no es solamente un acto de mala
fe contra una familia xalapeña: es una usurpación que compromete la
credibilidad de una representación diplomática extranjera acreditada en nuestro
país.
Que además, dicho
sea de paso, Karol es ciudadana de Colombia ni siquiera es ecuatoriana.
*****
Aquí es conveniente
ser preciso, porque no se trata de un capricho retórico: usurpar el nombre,
sellos o atribuciones de una misión diplomática puede actualizar, además de la
falsificación de documentos prevista en el artículo 278 del Código Penal para
el Estado de Veracruz (de uno a cinco años de prisión), figuras del fuero
federal relacionadas con la usurpación de funciones y el uso indebido de
insignias o denominaciones oficiales, dado que involucra a una representación
extranjera y trasciende fronteras.
De hecho con la
reciente reforma al Código Penal de Veracruz se podría configurar el delito de
“acecho”.
El asunto ya no es
solamente competencia del Ministerio Público local: la Secretaría de Relaciones
Exteriores y la Fiscalía General de la República tienen obligación de
intervenir, tanto por la probable falsificación como por el componente
transnacional del hostigamiento, que involucra a una ciudadana colombiana
avecindada en Ecuador operando, presuntamente, junto con una prima radicada en Xalapa.
*****
Para documentar el
optimismo…, lo que debe pesarnos como sociedad es lo elemental: una señora
adulta mayor, que no tiene absolutamente nada que ver en este conflicto entre
su yerno y la expareja de éste, hoy vive con el temor de abrir la puerta de su
casa.
No cometió delito
alguno, no tiene vela en este entierro, y sin embargo es blanco de una campaña
que ya no distingue a quién daña con tal de doblegar a Argentina y a su esposo.
Acosar a una
persona adulta mayor, aprovechando su menor familiaridad con trámites digitales
y legales para sembrarle angustia, es una forma de violencia particularmente
cruel y cobarde.
Y cuando ese
hostigamiento se disfraza con el membrete de una embajada —inventando una
gestión diplomática que, por las propias reglas del derecho internacional, es
materialmente imposible— estamos ante algo que ya no admite la etiqueta de
“pleito familiar”: es un probable fraude documental con pretensiones de
extorsión moral.
Se reitera el
exhorto a las autoridades, ahora con mayor urgencia: la Cancillería mexicana, a
través de su embajada en Berna y su canal con la Confederación Suiza, debe
confirmar formal y públicamente que ningún documento de esa naturaleza ha sido
emitido por dicha representación; y la Fiscalía de Veracruz, en coordinación con
la FGR, debe dar curso a las denuncias ya presentadas, identificando a los
responsables materiales e intelectuales de esta cadena de falsificaciones, que
con cada episodio se vuelve más grave.
***
Argentina
Durán sigue siendo, ante todo, una de las grandes voces del piano que ha dado
Veracruz al mundo.
Su madre, una mujer
que solo quiere vivir en paz en su propia casa, no debería pagar el precio del
despecho de nadie.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
