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jueves, 18 de junio de 2026

Te lo digo Claudia, para que lo entiendas Sheinbaum


 Desde el Café 

Bernardo Gutiérrez Parra 

Cuando Javier Duarte fue detenido en Guatemala a donde se fugó una vez que renunció a la gubernatura de Veracruz, el gobierno de México solicitó su extradición para juzgarlo por varios delitos. Y tras los trámites diplomáticos y judiciales de rigor Guatemala aceptó extraditarlo. Lo mismo sucedió en España cuando la policía nacional detuvo a Emilio Lozoya. México solicitó su extradición, España la concedió y listo. 


Que se sepa, ni el entonces presidente guatemalteco, James Morales, ni el presidente del Gobierno Español, Mariano Rajoy, trataron de impedir las extradiciones ni armaron pancho alguno.


Pero... 


Cuando el 28 de abril el Departamento de Justicia de Nueva York solicitó a México la detención urgente con fines de extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y nueve de sus secuaces, se toparon con un NO de este tamaño. 


Primero, la presidenta Claudia Sheinbaum minimizó el origen de la petición al asegurar que se trataba de una “oficinita” que no representaba al gobierno de los Estados Unidos. 


Pero cuando le dijeron que en esa oficinita condenaron a cadena perpetua al Chapo Guzmán y están el Mayo Zambada, Caro Quintero y Nicolás Maduro entre otras “personalidades”, cambió el argumento. 


Sheinbaum lleva casi dos meses pidiendo al gobierno de Estados Unidos pruebas sobre la presunta culpabilidad de Rocha y sus secuaces a pesar de que las pruebas sobran. Y lo ha hecho con tanta insistencia que empezó a levantar sospechas. 


Aunque no siempre fue así. 


Cuando en enero del año anterior Donald Trump amenazó con subir los aranceles si México no cooperaba en la lucha contra el narco; Claudia lo sorprendió al enviarle 55 criminales del calibre de Miguel Ángel Treviño Morales (El Z-40) y Servando Gómez “La Tuta”, que estaban recluidos en cárceles mexicanas. 


Varios esperaban ser juzgados y otros tenían amparos contra ordenes de extradición, pero Claudia agarró parejo y órale. El 27 de febrero envió a los primeros 29 y el 12 de agosto a los 26 restantes.


A pesar de que se violaron varias leyes sobre el traslado de reos nadie chistó. El país respiró aliviado porque al fin se acababan los abrazos para esos sujetos. 


Por eso, cuando el 28 de abril la justicia de Nueva York pidió la extradición de Rocha y su gente, todo mundo dio por descontado que el gobierno de Sheinbaum los entregaría y punto. 


Pero no fue así. 


Claudia recibió desde Palenque una orden terminante: “Por ningún motivo permitas que se lleven a Rubén, ¡defiéndelo!”


Y es lo que ha estado haciendo. 


Desde que llegó a la presidencia Claudia ha asumido la ingrata tarea de defender a su jefe, a los hijos de su jefe y a los narcoamigos de su jefe, lo que la ha demeritado ante los ojos de sus gobernados y la está sumiendo en un pantano del que saldrá muy enlodada o simplemente no saldrá.  


Ya casi nadie duda que la presidenta se ha convertido en encubridora de un narco expresidente y su pandilla de narcos disfrazados de políticos. 


Y esto también lo saben en Estados Unidos. 


La directora de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos, Sara Carter, dijo que Washington está dirigiendo acciones contra funcionarios mexicanos presuntamente vinculados con organizaciones criminales, y lanzó una advertencia: “Vamos por ustedes”. 


“Estamos atacando incluso a aquellos dentro del gobierno que se han vendido a los cárteles y les han facilitado sus operaciones”, dijo la señora Carter. 


Como puedes apreciar lector, la presidenta no entra en este encuadre porque no se ha vendido a ningún cártel ni les ha facilitado sus operaciones, pero al negarse a entregar a Rocha y sus secuaces (y ahora también al gobernador de Sonora, Alfonso Durazo; al de Tamaulipas, Américo Villarreal y a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, señalados también de nexos con el narco) se ha convertido en una encubridora de narcopolíticos.


Si el gobierno norteamericano le comprueba a Claudia que está protegiendo a narcopolíticos, aguas. 


De ahí que no debe echar en saco roto la advertencia de Sara Carter que en lo personal leí así: “Te lo digo Claudia, para que lo entiendas Sheinbaum”.  


bernagup28@gmail.com