Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Acultzingo es un municipio de 21 mil habitantes enclavado
en la zona de las Grandes Montañas en la parte central de Veracruz, y sus
habitantes junto con los de Aquila, Maltrata y Nogales, han padecido por años todo
tipo de vejaciones, desde robo y extorsión, hasta secuestro y asesinato.
“Los políticos nomás vienen por acá en tiempos
electorales, prometen mucho y luego no los volvemos a ver, pero ya estamos
hartos de su abandono. Si no hacen nada por resolver el problema de la
violencia lo haremos nosotros”, me dijo Isidro, un vecino del lugar con quien
conversé en diciembre anterior sobre el tema.
En aquella ocasión las cosas estaban muy calientes en
Acultzingo porque un juez ordenó prisión cautelar de un año contra un ex
militar sexagenario que mató a un delincuente e hirió a otro cuando quisieron
secuestrar a su hijo. La medida del juez fue la chispa que desató la ira de los
pobladores que respondieron con un bloqueo carretero y quema de vehículos.
Las cosas se salieron tanto de control que el juez tuvo
que cambiar la caución en prisión por prisión domiciliaria y el gobierno mandó
policías estatales para “proteger a la población” que estuvieron nada más unos
días y se fueron. Con lo que regresaron los robos, extorsiones, secuestros y
asesinatos.
Pero los vecinos se armaron, pusieron filtros en las
entradas del municipio y sus comunidades y el gobierno de Cuitláhuac en lugar
de brindarles garantías, los calificó de trasgresores de la ley.
Los pobladores respondieron que era injusto que los calificaran
de esa manera cuando por un lado no los protegían y por otro no los dejaban
armarse para defenderse de los delincuentes. Como contestación recibieron silencio
e indiferencia.
Este sábado llegó a la zona un grupo armado que dice
pertenecer al Grupo Nacional de Autodefensas que encabeza el médico michoacano
José Manuel Mireles.
Este grupo está capitaneado por el activista David
Villalobos que mediante un video dijo: “Quiero decirle al gobernador de
Veracruz -que dijo que no hay autodefensas-, que si hay pueblo organizado, que
sí hay autodefensas comunitarias en las zonas serranas. Sí existimos y queremos
coadyuvar con las autoridades, sean municipales, estatales o federales.
Nosotros lo que queremos es lograr la restauración del tejido social en nuestro
estado y en nuestro país. Ya no queremos más robos, extorsiones ni secuestros”.
Pero Cuitláhuac repitió su numerito y en lugar de
conminarlos a deponer las armas a cambio de velar por la seguridad de la zona,
les cantó la bronca por medio del más intolerante de sus colaboradores, Eric
Cisneros Burgos que los amenazó: “Se combatirán (las autodefensas) con todo el
peso de la Ley y en coordinación entre los tres órdenes de gobierno”, dijo el
funcionario en entrevista.
Esta declaración no abona en nada al cese de la violencia
y lo único que hace es echarle más sal a una herida en una zona que literal, ha
sido abandonada por las autoridades para dejarla en manos de la delincuencia.
Vergüenza debiera darle al gobernador que existan
autodefensas en Veracruz porque eso quiere decir que su gobierno ha sido un
fiasco combatiendo a los criminales.
Y más vergüenza, mandar a su altanero secretario de
Gobierno a echarle más gasolina a la hoguera con amenazas que debería dirigir a
los delincuentes y no a un grupo de pobladores que de tan hartos como están,
han optado por armarse a sabiendas de que con ello contravienen la ley.
Cuando Isidro me dijo que en las comunidades había
gente armada que ya no estaba dispuesta a dejarse robar o secuestrar le pregunté:
“¿Acaso no están trasgrediendo la ley?”
“A lo mejor sí, pero también la trasgredieron Hidalgo,
Morelos, Guerrero, Madero, Villa y Zapata cuando les colmaron el plato. ¿O no
güero?”, me contestó filosofal.
Es verdad que constitucionalmente las autodefensas
están fuera de la ley, pero también es verdad que existen por la ineptitud e
incapacidad del gobierno para enfrentar a la delincuencia.
Eric Cisneros no es la persona adecuada para resolver
el problema, por el contrario, se está convirtiendo en un peligro real para la
menguada y frágil estabilidad social de Veracruz y debe irse.
Si las cosas con las autodefensas o con cualquier otro
grupo de veracruzanos descontentos se salen de madre, será por su culpa. Y
también por culpa de Cuitláhuac García que más temprano que tarde tendrá que
responder por sostener en el cargo a un manifiesto inepto.